Tú y tus traumas – Vivencias no procesadas.

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Nuestra mente ha evolucionado precisamente para protegernos, su única función ha sido y es la protección lo que ha llevado a desarrollarnos y a evolucionar.

Una vez que nosotros sentimos dolor por alguna circunstancia el trabajo de la mente es que ese dolor no vuelva a repetirse. Para que no vuelva a repetirse para todos los ajustes necesarios para que no se vuelva a repetir la circunstancia. ¿Qué tan poderoso puede ser eso en nuestra vida diaria?

Voy a contarte una anécdota propia relacionada a los traumas…

Cuando caminaba por la calle junto con mi hijo de tres años ya caminaba solo a dos metros a delante mí, yo lo dejaba caminar así porque él había generado una seguridad impresionante. Llegábamos a la esquina, se detenía y cuando yo llegaba junto a él, me daba la mano; juntos bajábamos la acera y cruzábamos la calle. En cuanto subíamos a la siguiente acera mi hijo me soltaba y se iba a caminar delate de mí.

Lo había criado como una persona muy segura.

nino solo caminando

En muchas ocasiones las personas volteaban a mirarme y me decían
– ¿Por qué no cuida a su hijo?.
Asumo que me reclamaban ya que pensaban yo estaba siendo irresponsable al dejar que mi hijo caminara solo pero la verdad es que él había sido bastante responsable.

Pero un día dejó de ser así…empezó a aferrarse a mi brazo.

Cuando íbamos a las fiestas él se sentaba junto a mí y le decía –Ve a jugar con los niños .
Y me respondía – ¡sí! pero no iba.

Se quedaba parado junto mí y muchas veces además de estar parado me agarraba del brazo, incluso llegaba a ser hasta hostigante sentirlo ahí a un lado, pegado y sin separarse ni siquiera para ir a partir el pastel o para romper la piñata. 

Pasó el tiempo y cuando él tenía alrededor de 9 años, estábamos un día comprando el árbol de navidad, también estaba mi hija pequeña y su mamá del otro lado, así que le pedí a mis hijos que fueran ella y la niña inmediatamente fue a su lado, pero mi hijo me dijo –No, yo me quedo contigo.
Le contesté -Voy a ir al coche para subir el árbol y nos vamos, ve con tu mamá mientras.
Él insistía, -¡No yo voy contigo!

¡¡No podía hacer nada!! Ni siquiera hacer que se separara de mí para que fuera cinco minutos a traer el coche.
No dije nada tomé aire y me enfilé a traer el coche. En el camino él se aferraba de mí, entonces le pregunté…

 –Oye, ¿te acuerdas cuando fuimos al museo de antropología? (habíamos ido aproximadamente 3 años antes) 
Dijo –

¿Te acuerdas que había un grupo tocando?

¿Te acuerdas de los instrumentos?
Sí, incluso había uno que estaba hecho piedra

-¿Te acuerdas que había una fuente muy grande

¿Te acuerdas que te perdiste con tu hermana?…

Él recordaba perfectamente todo lo que había sucedido en esa visita al museo excepto el hecho de que se había perdido.
¿Qué sucedió?

Regresé tres años atrás en el mismo año que mi hijo se perdió con su hermana en el museo. Yo era un papá que buscaba “ser papá” y todo lo que hacía era con buena voluntad para mis chicos. Claro que no todo tenía un fundamento científico, ni todo era bueno cometía severos errores como lo cometemos todos padres. Como una forma de enseñarle, le imponía retos, por ejemplo entrábamos al supermercado le decía – Ve a ver los juguetes yo voy a verduras. 

Pero no iba a verduras realmente yo me quedaba atrás de él sin que se diera cuenta y lo cuida, él era un chico independiente. Cuando terminaba de ver los juguetes, ya sabía que se quedaba en la caja uno porque ese era nuestro punto de encuentro. De este modo cuando él se dirigía a tal punto y sin que se diera cuenta llegaba al mismo tiempo y me acompañaba a terminar las compras.
Eso lo hacíamos en todos lados que íbamos y era muy seguro cuando tenía seis años.

…Pero ese día en el museo de antropología con ánimo de enseñarle le dije,
-Ve a jugar con tu hermana y no me pierdas de vista.

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Yo sabía que me iba a perder de vista, era un niño de 6 años jugando con una niña de 4 años y en algún momento obviamente se iba a distraer.
Así que esperé y en el momento en que me perdió de vista, me moví de lugar, no me moví mucho, solo 5 metros pero me moví.

Estaba feliz jugando con su hermana y se había olvidado de la instrucción, cuando recuerda y voltea hacia el lugar indicado, se da cuenta que yo no estaba ahí.

Pegó un grito fenomenal y empezó a correr justo hacia donde yo estaba yo originalmente. (Me imagino que tuvo esta visión de túnel, en el que se no ves nada solamente ves el final de un túnel y te diriges hacia él sin importar lo demás.) Él corrió, corrió y yo me pare frente a él, le abrí los brazos y no me vio hasta que chocó conmigo. En ese punto volteó hacia arriba, me vió y me abrazó, yo como padre empecé a consolarlo, a explicarle por qué era importante que no me perdiera de vista.

Te preguntarás, ¿Qué tiene que ver esto con el tema?

Bueno, lo que sucedió fue un momento muy doloroso, su cerebro estableció entonces un sistema de reacción para que eso no volviera a suceder, generó un trauma:


Punto uno, bloqueo el recuerdo, es como si lo metieras dentro de un casillero que nunca más voy a volverás a abril, es por ello recordaba todo lo que había sucedido excepto que se había perdido. El cerebro elige lo que quiere y lo que no quiere volver a recordar.
En muchos casos los recuerdos de tus traumas, nunca los vas a recuperar. Tu cerebro va a guardar en casilleros lo que no vas a tener acceso. En otros casos sí se abrirán con un poco de terapia.

¿Cómo lo expresó en su personalidad? En el actuar cotidiano, su trauma se apoderó de él. A partir de ese momento tomaba mi brazo y no me iba a soltar. Podríamos entonces decir que desarrolló a una personalidad dependiente.

Me di cuenta de eso cuando le pregunté si se acordaba y no se acordaba absolutamente de nada. Ahí logré identificar la vivencia, me llevó a trabajar con una técnica de Reiki, visualizaciones etcétera. Sanamos la vivencia, recobró su independencia y creció como un adolescente independiente algo que tal vez como un año en que lo consiguiera.

Lo anterior abre el cuestionamiento…

¿Qué sucede?, nuestra mente es extremadamente poderosa que es capaz de tomar las decisiones sobre nuestra vida. ¡Qué peligroso es eso! como si por dentro tuvieras un robot y ahora el robot empezara a tomar decisiones y a obligarte a actuar de cierto modo. La inteligencia de nuestra mente es solamente una parte de nosotros y nos obliga a comportarnos de cierta forma. 

Es verdad la única función de la mente es protegerte pero, ¿Qué tanto de la vida te estás perdiendo al actuar con respecto a la tu mente te dice?, ¿Qué tanto de la vida no estás viviendo por entregarle el control?

Los traumas son precisamente vivencias que no han llegado a no han podido ser procesadas hasta encontrarles un sentido y mucho de eso se ha quedado en el olvido porque la mente ha decidido que es demasiado doloroso.

Recuperar esa parte de la vida es parte del proceso de sanación, cuando tienes completas tus vivencias y las has llevado al logro (es decir, las has asimilado) ya no te producen emociones ligadas al sufrimiento y además sirven de ejemplo para la formación de otras personas, entonces esas vivencias ya han sido llevadas a la sanación. Pero si alguna vivencia aún te causa sensaciones llegadas al sufrimiento, ira, frustración, enojo, tristeza esas se tienen que trabajar.

Si no obtienes los resultados que esperas, es probable que tengas un bloqueo o si tienes alguna enfermedad que quieras trabajar.

Carlos Quintanar – Facilitador SHoP -Sanación Holística Plena®

Por otro lado si tienes ira enojo, frustración, estrés, miedo, y no sabes que los provocó, ¡no te preocupes! Alguna vivencia hubo detrás y algo tienes que seguir trabajando, aquí la importancia de la Sanación Holística Plena (SHoP®) como parte del hecho de que todos sus parámetros mentales y emocionales fueron generados a partir de vivencias.

Una vez que se generan nuevos parámetros mentales y emocionales diriges mejor tus comportamientos y resultados. Entonces si no obtienes los resultados que esperas, es probable que tengas un bloqueo. Si tienes alguna enfermedad que quieras trabajar es porque hay parámetros mentales y emocionales que debemos modificar y una forma importante para modificarlos es encontrar cuáles fueron las vivencias que les dieron de origen a esos parámetros.

Entonces deberíamos preguntarnos…
  • ¿Eres desconfiado?
  • ¿Desde cuando eres desconfiado?
  • ¿Quién te traicionó?

Seguramente si eres desconfiado, hay detrás de eso una vivencia de traición.

Si es una persona dependiente seguramente detrás de eso hay una vivencia de abandono.

El ejemplo que te pongo conmigo es precisamente una vivencia de abandono, él se sintió abandonado y a partir de ese momento, tomó la determinación de que él no iba a volver a sufrir el abandono y por lo tanto se aferró a un brazo durante años.

Para concluir… la terapia, el trabajo, la consciencia, después de todo eso se recupera la LIBERTAD, puedes superar los traumas, puedes llevar las vivencias al logro y por lo tanto entrar en Sanación.

Video: Tú y tus traumas con Carlos Quintanar

Carlos Quintanar

Facilitador SHoP -Sanación Holística Plena® con más de 20 años de experiencia. Psicólgo, Coach, Reiki Master. Conferencista, tallerista, escritor de «Manual del Sanador Holístico« y «La Visión del Fénix« acompañando a cientos de personas al año en su proceso de sanación y logro de objetivos.


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